Firma invitada La lógica Trumpista choca con la lógica de la nueva economía–Steven Spear

MIT Sloan Senior Lecturer Steven Spear

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From Retina

En las primeras semanas de la Administración Trump, han surgido dos polémicas separadas con asuntos concomitantes. Una es la supuesta protección del suelo estadounidense frente a una amenaza extranjera, en forma de una muy polémica prohibición de los viajes a EE UU de ciudadanos de siete países mayoritariamente musulmanes. La segunda es la intimidación de Trump a los fabricantes para que aumenten la presencia de sus fábricas en Estados Unidos y la reduzcan en el resto de lugares.

Implícitas en ambas cuestiones hay dos visiones claramente diferentes sobre cómo conseguir una seguridad y prosperidad duraderas para EE UU. Una postura es que competimos mediante la localización y la acumulación de cosas: recursos, instalaciones, y el acceso a ellas. La postura alternativa es que una ventaja sostenida depende de la superioridad sostenida en la generación, identificación y aplicación de buenas ideas en un mundo cada vez más globalizado.

Según el primer punto de vista, “transaccional”, la competitividad se apoya en la conservación de la ventaja posicional y mediante la construcción de barreras que eviten que molestos competidores tengan acceso a mercados y clientes a los que uno ya está intentando atender y para evitar que los clientes actuales se marchen a fuentes alternativas de bienes y servicios. Puede que no sea una coincidencia que alguien que construyó su carrera comercial en el sector inmobiliario, caracterizado por el mantra “localización, localización, localización”, tenga esta visión de la competencia.

Según el segundo punto de vista, el “desarrollista”, la competitividad se apoya sobre la base de las capacidades dinámicas necesarias para generar buenas ideas y ponerlas en uso productivo mejor, más rápido y de forma más consistente que cualquier otro. Hay pruebas abrumadoras de que para vastos sectores de nuestras economías y sociedades, la competencia es esta dinámica de desarrollo no transaccional, así que el éxito depende de ubicar a la gente donde tengan las mejores oportunidades de gestar la creación de ideas novedosas que puedan ponerse en práctica rápidamente.

A menudo se cita como fuente de energía innovadora, por ejemplo, el apretado cúmulo de industria, academia y finanzas de lugares como Boston y Silicon Valley, en los que cada sector genera nuevas ideas, patentes y productos a máxima velocidad.

Así que cuando el presidente dice que le gustaría devolver los empleos manufactureros a EE UU desde México, Canadá, y el resto de sitios, debería verse dentro de este contexto. Bien puede ser que algunas compañías estén “deslocalizando” en un intento desesperado de recortar costes. Dicho esto, en un mundo fluido, esas ventajas transaccionales, que son cuestión de dinero, son en el mejor de los casos temporales y perecederas. Desde luego, es deseable desarrollar la agilidad que se deriva y que proporciona la condensación de tiempo y distancia a los clientes y proveedores locales, proporcionando una comprensión más rica de las circunstancias idiosincráticas en las que la ventaja ha de conquistarse y reconquistarse continuamente.

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Steven Spear is a Senior Lecturer at the MIT Sloan School of Management and at the Engineering Systems Division at MIT.

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